Periódico digital independiente

Spectral Club nació para compartir una pasión por los superdeportivos y acabó creando vínculos más allá del motor

Spectral Club nació para compartir una pasión por los superdeportivos y acabó creando vínculos más allá del motor

Los superdeportivos pueden reunir a personas con una misma afición, pero son las relaciones que nacen a su alrededor las que terminan dando sentido a cualquier comunidad. Compartir una ruta, descubrir historias personales, intercambiar experiencias o crear nuevas amistades forma parte de una realidad que muchas veces pasa desapercibida frente al protagonismo de los propios vehículos. Precisamente sobre esa manera de entender el mundo del motor se construyen proyectos que sitúan a las personas en el centro de todo lo demás.

Sobre esa idea se construye Spectral Club, un club privado de superdeportivos con sede en Andorra que ha convertido la pasión por el motor en el punto de encuentro de una comunidad con identidad propia. Más allá de organizar rutas, eventos o experiencias exclusivas, el proyecto gira en torno a una filosofía muy clara: reunir a personas con valores afines que entienden que el verdadero valor de un club no se mide por los coches que lo integran, sino por el ambiente que consigue crear entre quienes forman parte de él.

En esta entrevista, Ian Grau, fundador de Spectral Club, repasa el origen de una iniciativa que comenzó reuniendo a un pequeño grupo de propietarios de superdeportivos y que, con el paso del tiempo, ha evolucionado hasta convertirse en una comunidad con una personalidad muy definida. A lo largo de la conversación aborda los criterios que marcan la incorporación de nuevos miembros, la importancia que conceden al respeto, la humildad y la convivencia, el papel que desempeña Andorra dentro del proyecto y la visión con la que aspira a seguir impulsando un club donde las experiencias compartidas, las relaciones personales y el aprendizaje mutuo tienen tanto protagonismo como la propia pasión por el motor.

Ian, ¿cómo nació la idea de crear Spectral Club y qué necesidad detectaste dentro de la comunidad del motor?

En 2024 tenía una pequeña lista de contactos con coches increíbles. Me di cuenta de que muchos de ellos pasaban gran parte de su tiempo solos y no tenían demasiados amigos, ya que la mayoría eran jóvenes emprendedores que habían venido de fuera.

Entonces se me ocurrió reunirlos a todos un mismo día para compartir aquello que nos unía a todos: la pasión por los coches.

¿Qué crees que diferencia a Spectral Club de otros clubes o comunidades de coches que existen actualmente?

En mi opinión, Spectral Club es una comunidad formada principalmente por gente joven, en su mayoría de entre 20 y 30 años. Es un club con un ambiente increíble, donde siempre hay algo que aprender de los demás, compartir experiencias y crear nuevas amistades con personas que comparten la misma pasión. 

¿Qué tipo de perfil suele formar parte del club? ¿Está orientado exclusivamente a propietarios de superdeportivos o también a aficionados con otros vehículos?

El club está orientado exclusivamente a propietarios de superdeportivos. Eso sí, en las rutas y eventos, los miembros pueden invitar libremente a su pareja, amigos o familiares para que disfruten de la experiencia con nosotros.

De vez en cuando también invitamos a personas que están empezando a emprender o que ya llevan un tiempo haciéndolo y creemos que el club puede aportarles valor, ya sea a través de contactos, oportunidades o simplemente como una fuente de inspiración y motivación. La experiencia siempre es muy positiva y todos suelen marcharse encantados. 

¿Qué buscáis en las personas que solicitan unirse a Spectral Club y qué importancia tiene la actitud dentro de la comunidad?

Obviamente, uno de los requisitos importantes para formar parte del club es tener un buen coche, pero para mí el requisito más importante es que sean personas humildes, con buenos valores y capaces de aportar un ambiente positivo al grupo.

De hecho, he llegado a sacar a personas del club por generar un ambiente tóxico, y también he rechazado ciertos perfiles porque consideraba que podían afectar negativamente a la dinámica y al espíritu del club. Para mí, mantener una buena comunidad siempre estará por encima de cualquier coche. 

¿Qué tipo de experiencias y eventos organizáis a lo largo del año y cuál ha sido el más especial hasta la fecha?

Solemos organizar rutas y comidas juntos, disfrutando de los coches, los paisajes y, sobre todo, del ambiente que se crea entre los miembros. Además, de vez en cuando realizamos eventos más grandes en colaboración con otros clubes, marcas y diferentes partners.

Me cuesta elegir cuál ha sido la más especial, porque cada una tiene algo único. En todas se viven momentos diferentes, se crean recuerdos increíbles y, al final, cada experiencia acaba siendo inolvidable. 

Ian, ¿qué papel desempeña Andorra dentro de la identidad de Spectral Club y qué aporta este entorno al club?

Al final, Andorra se ha convertido en los últimos años en uno de los destinos favoritos para muchos emprendedores, especialmente españoles, principalmente por sus ventajas fiscales. Esto hace que sea mucho más fácil crear una red de contactos interesante y conocer a personas con perfiles similares.

Además, Andorra tiene un tamaño reducido y acaba teniendo un ambiente bastante cercano, casi como el de un pueblo, donde la mayoría solemos frecuentar los mismos lugares. Con el tiempo, esto facilita mucho que las personas se conozcan, conecten y creen relaciones de confianza. 

Más allá de las rutas y las quedadas, ¿qué valores queréis transmitir a través de Spectral Club?

Lo que me gusta transmitir a través del club no es únicamente la parte de las rutas o los coches en sí, sino la posibilidad de compartir esta pasión con otras personas. Ya sea con miembros del club, con gente de fuera o incluso con personas que nunca han tenido la oportunidad de vivir una experiencia con este tipo de coches, mi objetivo es acercar este mundo y hacer que más gente pueda disfrutarlo.

Por otra parte, es cierto que en Andorra, al haber una gran cantidad de superdeportivos, a veces se puede generar una imagen negativa alrededor del mundo del automóvil, relacionada con temas como la velocidad o el ruido. Me gustaría demostrar que los coches pueden ser mucho más que eso: son una afición, una forma de disfrutar, de conectar con otras personas y de crear momentos únicos.

Para mí, esa es precisamente la magia de este mundillo: poder compartir una pasión común, vivir experiencias, reírse y crear recuerdos con personas que disfrutan de lo mismo. 

¿Cómo conseguís fomentar una cultura del motor basada en el respeto y la convivencia entre los miembros?

En general, el grupo está formado por gente muy educada, con buenos valores y una mentalidad muy positiva. No es necesario forzar ningún tipo de ambiente, ya que el club surge de manera totalmente natural: desde el primer momento existe muy buen rollo y es muy fácil convivir con personas que comparten una misma pasión y que, además, tienen perfiles profesionales muy interesantes.

El hecho de estar rodeado de personas que emprenden, crean proyectos o se dedican a ámbitos diferentes permite aprender constantemente de los demás. De estas relaciones suelen surgir colaboraciones, nuevos socios, oportunidades o simplemente ayudas entre miembros que acaban siendo muy valiosas para todos.

Al final, cada persona aporta algo diferente y eso es precisamente lo que hace que el grupo sea tan especial y que todos se respeten y valoren entre ellos. 

¿Cuáles son los principales objetivos de Spectral Club para los próximos años? ¿Tenéis previsto expandir el proyecto a otros territorios o desarrollar nuevos formatos de eventos?

Sinceramente, todavía no tengo una visión completamente definida de hasta dónde puede llegar el proyecto, ya que, al estar gestionándolo prácticamente solo, requiere muchísimo tiempo, preparación y experiencia. Además, al estar involucrado en otros proyectos, resulta complicado dedicarle todo el tiempo que necesitaría para crecer mucho más rápido.

Aun así, tengo claro que me gustaría llevar Spectral Club a un ámbito internacional, colaborando con otros clubes importantes y creando conexiones con personas interesantes de diferentes lugares. Al final, una de las partes más valiosas de este mundo son las relaciones que se crean y los contactos que surgen gracias a compartir una misma pasión.

Más allá del crecimiento o del tamaño que pueda alcanzar el club, mi objetivo principal es que la marca Spectral Club sea recordada como algo positivo: un lugar donde la gente viene a disfrutar, vivir experiencias únicas, compartir buenos momentos y, sobre todo, crear amistades reales. 

Ian, ¿qué supone para ti liderar una comunidad como Spectral Club y qué es lo que más te motiva a seguir impulsando este proyecto?

Para mí, gestionar el club siempre supone un cierto nivel de responsabilidad. Intento poner el listón lo más alto posible dentro de mis capacidades, porque al final estamos hablando de personas con perfiles muy interesantes y con unas expectativas que hay que saber entender y cumplir.

Uno de los mayores retos es encontrar el equilibrio dentro de un grupo tan amplio de personas. Cada miembro tiene sus propios gustos, ideas y expectativas: algunos prefieren un tipo de experiencia, mientras que otros buscan algo completamente diferente. Conseguir que todos se sientan representados y disfruten del club es una de las partes más complicadas, pero también una de las más enriquecedoras.

Lo que más me motiva a seguir con este proyecto es, sin duda, la gente que puedo llegar a conocer. Desde siempre me ha gustado conectar con personas, crear relaciones y aprender de los demás, y todo el mundo del emprendimiento y los negocios me parece especialmente interesante.

A día de hoy, incluso más que los propios coches, lo que más disfruto de Spectral Club es la posibilidad de hacer networking, conocer personas increíbles y crear conexiones que pueden aportar valor a todos los miembros. 

¿Cómo conseguís mantener ese ambiente cercano y de confianza a medida que la comunidad sigue creciendo?

Creo que una de las claves del club es que las personas que se incorporan compartan una misma mentalidad: no se trata de presumir de lo que uno tiene, ya sea un coche, una propiedad, un reloj o cualquier otro tipo de logro.

Para mí, es fundamental mantener siempre un ambiente basado en el respeto y la humildad. En lugar de centrarse en mostrar lo que cada uno posee, lo importante es interesarse por la otra persona: preguntarle a qué se dedica, conocer su historia, valorar su coche o su reloj y empezar una conversación de manera natural.

Al final, las mejores conexiones nacen de la curiosidad y del interés genuino por los demás, no de intentar demostrar quién tiene más. 

¿Qué le dirías a alguien que comparte vuestra pasión por el motor, pero todavía no forma parte de una comunidad como Spectral Club?

Le diría que Spectral Club se define como una comunidad donde puedes conocer a personas muy interesantes de diferentes sectores y perfiles, muchas de las cuales pueden tener puntos en común contigo tanto a nivel personal como profesional.

Aunque compartimos una misma pasión, que son los coches, el club va mucho más allá de hablar únicamente de negocios o trabajo. Al final, todos somos personas que buscamos disfrutar, desconectar de la rutina y compartir buenos momentos con gente con una mentalidad similar.

Creo que es una oportunidad única en Andorra, ya que es algo que actualmente no se encuentra fácilmente: un lugar donde poder conectar con otras personas, crear relaciones, aprender de los demás y simplemente disfrutar de una pasión común en un ambiente cercano y positivo.

Después de todo lo que has construido con Spectral Club, ¿cómo te gustaría que la comunidad fuera recordada dentro del mundo del motor?

Sinceramente, no he creado este proyecto con el objetivo de que Spectral Club sea recordado dentro del mundo del motor. Si con el tiempo el club consigue transmitir un mensaje positivo o dejar una buena impresión en las personas que forman parte de este entorno, será algo bienvenido, pero no es mi principal finalidad.

La razón por la que nació Spectral Club es mucho más sencilla: disfrutar, compartir una pasión, conocer gente interesante y crear buenos momentos. Al final, lo veo como un hobby que me permite conectar con personas increíbles y vivir experiencias que, de otra manera, probablemente no habría tenido. 

Más que perseguir un determinado tamaño o convertirse en un referente dentro del mundo del motor, Spectral Club ha ido creciendo con un objetivo mucho más sencillo: conservar el ambiente que dio origen al proyecto. Las respuestas de Ian Grau reflejan una forma de entender el club en la que el respeto, la humildad y las relaciones personales siguen marcando el rumbo de cada decisión. Los superdeportivos son el punto de encuentro, pero la actitud pesa más que cualquier modelo y la pasión por el automóvil encuentra su mayor valor en las personas que la comparten.

Por Redacción